La diputada y precandidata presidencial del Partido Liberal, Maribel Espinoza, lanzó una fuerte advertencia sobre la decisión del Gobierno de denunciar el tratado de extradición con Estados Unidos. Según la legisladora, si el Gobierno no revierte su postura, Honduras podría convertirse en un refugio para el crimen organizado y enfrentarse a una crisis económica sin precedentes.
«Romper relaciones con Estados Unidos sería la peor desgracia para el pueblo hondureño», aseguró Espinoza en una entrevista radial, subrayando el impacto que esta medida podría tener en la cooperación internacional, la seguridad y la estabilidad del país.
Preocupación por el futuro de la extradición
El tratado de extradición ha sido clave en la lucha contra el narcotráfico y la corrupción, permitiendo la entrega de más de 40 hondureños a la justicia estadounidense en los últimos años. Sin embargo, la reciente decisión del Ejecutivo de denunciar el acuerdo ha desatado una ola de críticas dentro y fuera del país.
Espinoza, quien ha sido una de las voces más críticas contra esta medida, expresó su escepticismo ante la posibilidad de negociar un nuevo tratado, calificando esta propuesta como una estrategia para ganar tiempo.
«Hablar de un nuevo tratado es una trampa. Estados Unidos no va a caer en un juego donde el Gobierno solo busca alargar el proceso y cambiar condiciones a su favor», enfatizó.
Un llamado a la presidenta para revocar la decisión
La diputada liberal instó a la presidenta Xiomara Castro a reconsiderar su postura antes de que la denuncia del tratado se haga efectiva a finales de febrero. Según Espinoza, si el Gobierno no rectifica, Honduras podría volverse un refugio para estructuras criminales que buscan evadir la justicia.
«Aún hay tiempo para revocar la decisión. El tratado no ha sido eliminado en su totalidad, pero si el Gobierno no actúa, estará dándole la espalda a la lucha contra el crimen organizado», advirtió.
¿Un plan ideológico detrás de la decisión?
Espinoza fue más allá y sugirió que la denuncia del tratado forma parte de un plan político de largo plazo con implicaciones geopolíticas. Según su análisis, el Gobierno estaría apostando por un giro hacia el «socialismo del siglo XXI», alejándose de Occidente y fortaleciendo lazos con países como China, Rusia y Venezuela.
«Yo recibí información de que el primer paso era la extradición, luego el cierre de la base militar de Palmerola y, finalmente, consolidar relaciones con China y Rusia. Todo esto en el marco de una estrategia de refundación del país», aseguró.
La precandidata también advirtió sobre el posible impacto económico que tendría una ruptura con Estados Unidos, señalando que el 27 % del presupuesto nacional depende de las remesas enviadas por hondureños en el extranjero.
«Si Estados Unidos impone aranceles a nuestras exportaciones o grava las remesas, la economía colapsaría. El Gobierno debe dejar de confrontar y rectificar su camino antes de que sea demasiado tarde», concluyó.