Después del 28 de febrero, quienes enfrentaban extradición a EE. UU. podrán respirar tranquilos

La cuenta regresiva para la expiración del Tratado de Extradición entre Honduras y Estados Unidos ha comenzado, generando preocupación entre analistas, sectores políticos y expertos en derecho penal. A pesar de las advertencias sobre las consecuencias de su cancelación, el gobierno de Xiomara Castro mantiene firme su postura de no revertir la decisión.

Si el Ejecutivo no inicia un proceso de renegociación con la administración de Donald Trump, el acuerdo, que ha permitido la extradición de más de 50 hondureños vinculados al narcotráfico, dejará de estar vigente el 28 de febrero.

Impacto en la Lucha Contra el Crimen

Expertos advierten que la eliminación del tratado podría convertir a Honduras en un refugio para el crimen organizado. La socióloga Julieta Castellanos considera que la postura del gobierno deja en evidencia un debilitamiento en la lucha contra el narcotráfico.

“Aquí no se trata solo de diálogo, sino de revertir la decisión antes de que sea demasiado tarde. Este movimiento le pasará factura al gobierno y al partido Libre, ya que se percibe como una medida orientada a proteger intereses familiares”, expresó Castellanos.

Las tensiones con Washington aumentaron desde la reunión de altos funcionarios hondureños con el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino, señalado por vínculos con el narcotráfico. Posteriormente, la aparición de un video en el que Carlos Zelaya, cuñado de la presidenta Xiomara Castro, negocia financiamiento con narcotraficantes, intensificó la crisis diplomática y llevó al gobierno a confirmar el fin del acuerdo.

Postura de EE.UU. y Consecuencias para Honduras

Analistas señalan que la administración Trump no tiene interés en renegociar el tratado y que, en caso de concretarse su cancelación, podrían aplicarse sanciones severas contra Honduras.

“El mensaje de Washington es claro: o se colabora en la lucha contra el crimen transnacional o se enfrenta aislamiento. No habrá medias tintas”, advirtió el abogado constitucionalista Oliver Erazo.

Asimismo, destacó que la decisión de Marco Rubio, nuevo secretario de Estado, de no incluir a Honduras en su primera gira regional, es un mensaje contundente de desaprobación.

Gobierno Reafirma su Posición

El vicecanciller Gerardo Torres confirmó que, aunque existen conversaciones con las autoridades estadounidenses, la decisión es definitiva.

“El tratado fue denunciado porque la presidenta consideró que se usaba como una herramienta de presión política y había perdido su propósito original”, explicó Torres.

Sin embargo, desde la oposición y la sociedad civil, se hace un llamado urgente a reconsiderar la medida.

“El tratado ha sido clave en la lucha contra el narcotráfico. Si se elimina, Honduras podría convertirse en un paraíso para criminales internacionales”, advirtió el diputado Tomás Zambrano.

Incertidumbre y un Futuro Incierto

Actualmente, al menos una docena de hondureños con órdenes de extradición siguen sin ser capturados, y otros que ya tienen aprobación judicial para ser enviados a EE.UU. enfrentan retrasos en sus procesos.

De concretarse la cancelación del tratado, Honduras podría revivir escenarios del pasado, cuando el país era un punto estratégico para operaciones del narcotráfico, advirtieron analistas.

“El impacto será devastador. La amenaza de extradición era el mayor temor de los capos. Sin ella, el crimen organizado podría operar con mayor libertad”, concluyó el abogado penalista Carlos Chajtur.

A medida que la fecha límite se acerca, el país se encuentra en una encrucijada que definirá su papel en la cooperación internacional contra el crimen organizado.