General José Mejía asume dirección del INP tras salida de Ramiro Muñoz

Tegucigalpa, Honduras.– El General de Brigada José Miguel Mejía Medina fue designado como nuevo director del Instituto Nacional Penitenciario (INP), en sustitución del General Ramiro Muñoz, quien dirigía el sistema penitenciario desde julio de 2023.

El cambio se oficializó este lunes, en un contexto de ajustes internos en la administración penitenciaria hondureña. Mejía Medina, quien anteriormente se desempeñó como gerente administrativo del INP, ahora estará al frente de la gestión de los centros penales del país.

Ramiro Muñoz se despide: “Los cargos públicos no son de uno”

Durante su salida, el General Ramiro Muñoz manifestó que su separación del cargo obedece a decisiones institucionales.

“Quien a usted lo pone, a usted lo quita cuando lo considera conveniente. Los cargos públicos son eso, públicos, no son de uno”, expresó.

Consultado sobre su próximo destino dentro de las Fuerzas Armadas, fue enfático al señalar que no se autodesigna:

“Esa es una decisión del jefe del Estado Mayor, Roosevelt Hernández. Yo no me asigno solo, ellos deciden”, declaró.

Muñoz también se refirió a especulaciones en su contra, dejando claro que no mantiene vínculos con estructuras criminales:

“No tengo ningún trato, nada que ver ni con narcotraficantes, ni con mareros, ni con ningún tipo de organización. Soy un general de la República y solo cumplo órdenes legales”.

El reto de dirigir el sistema penitenciario

El Instituto Nacional Penitenciario es la entidad encargada de la gestión, seguridad y rehabilitación de personas privadas de libertad en Honduras. Su función es clave dentro del sistema de justicia penal, al ser responsable de garantizar el cumplimiento de las penas, con un enfoque en la reinserción social.

Creado en 2014, el INP está vinculado al Ministerio del Interior y Población, y reemplazó a la antigua Dirección Nacional de Servicios Especiales Preventivos.

Bajo la dirección de Mejía Medina, el INP enfrentará desafíos relacionados con la seguridad en cárceles, la crisis de hacinamiento, y la implementación de programas de rehabilitación, educación y salud para los internos.