El olanchano que hizo millones traficando migrantes hacia Estados Unidos

Tegucigalpa, Honduras.
Durante más de tres años, Enil Edil Mejía Zúniga, un hondureño originario de Olancho, lideró una red transnacional de tráfico de personas que movilizó a más de 3,000 migrantes de al menos 11 países hacia Texas, Estados Unidos. Ahora, enfrenta 10 años de prisión por sus delitos.

Conocido como “Chino”, Mejía Zúniga operaba desde San Antonio, donde vivía de forma ilegal, dirigiendo una organización con logística militarizada y una sofisticada estructura financiera que generó millones de dólares.


🌎 Una red que operaba a escala global

La red de Mejía Zúniga coordinaba el paso de migrantes provenientes de Afganistán, Yemen, Egipto, India, Pakistán, Colombia, Venezuela, entre otros, quienes eran contactados inicialmente por un facilitador pakistaní con base en Brasil.

Desde ahí, los migrantes eran movilizados a través de Sudamérica y Centroamérica, hasta llegar a la frontera entre México y EE. UU. A través del cruce por Eagle Pass, Texas, los “coyotes” armados se encargaban de ingresar ilegalmente a los migrantes, quienes luego eran escondidos en casas de seguridad en San Antonio.


💸 Tarifas y ganancias millonarias

Según las autoridades, el grupo cobraba entre $6,500 y $12,000 por persona, aunque algunos pagos superaban los $20,000 en casos específicos.
El propio Mejía Zúniga declaró que por cada grupo de 10 migrantes que cruzaban, obtenía al menos $30,000, y otro tanto si llegaban a San Antonio sin incidentes.

Además, se halló evidencia contundente como transferencias bancarias, libros de contabilidad, identificaciones extranjeras y fotografías de miembros del grupo portando armas.


🔎 Operación binacional desmanteló el imperio

La caída de la red se logró mediante la Operación Marea Roja, liderada por la Fuerza de Tarea Conjunta Alfa (JTFA), en colaboración con el FBI, ICE, Patrulla Fronteriza y el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

La investigación terminó con múltiples arrestos, incluyendo a los coacusados Mónica Hernández Palma (México), Allyson Álvarez Zúniga (Honduras) y Genyi Arguenta Flores (Comayagua), mientras otro implicado espera extradición desde México.


⚖️ Justicia y mensaje contundente

Además de los 10 años de cárcel, Mejía Zúniga recibió una sanción de tres años de libertad supervisada y una multa de $4,500.

“Esta sentencia envía un mensaje claro a quienes explotan nuestro sistema migratorio para su propio beneficio”, expresó Craig Larrabee, agente especial del ICE.

Por su parte, el fiscal federal Justin Simmons advirtió que el caso va más allá de números:

“Las acciones de Mejía Zúniga pusieron en riesgo la seguridad nacional de EE. UU.”


🛑 Un negocio desmantelado, pero el reto continúa

La historia de Mejía Zúniga evidencia cómo la desesperación de miles de migrantes fue convertida en un negocio multimillonario.
La red, que operaba como una empresa ilegal con rutas, logística, personal armado y casas clandestinas, ha sido desmantelada.

Sin embargo, las autoridades reconocen que mientras exista desigualdad y necesidad, redes similares seguirán surgiendo. La sentencia a “Chino” no solo castiga, sino que busca disuadir y prevenir futuros delitos transnacionales de este tipo.