La jornada electoral transcurrió entre filas en los centros de votación, participación ciudadana y expectativas políticas; sin embargo, también estuvo marcada por la tragedia. Seis personas fallecieron en distintos puntos del país mientras Honduras celebraba las elecciones generales.
Según Medicina Forense, los cuerpos ingresaron desde diferentes regiones de la zona centro, sur y oriental, en hechos violentos o de causas aún indeterminadas. Para seis familias, el día que debía ser cívico terminó acompañado de luto.
Muertes registradas en Comayagua y Tegucigalpa
Entre los fallecidos están Félix Heriberto Aguilar Mejía (34) y Eduard Valentín Domínguez Gutiérrez (35), trasladados desde la Fiscalía del Ministerio Público en Comayagua.
En Tegucigalpa, la jornada también coincidió con tragedia. Santos Héctor Ochoa Díaz (84) murió tras ser atropellado cuando intentaba cruzar el anillo periférico, frente a la colonia Villa Olímpica. El conductor se dio a la fuga.
La muerte de una docente marcó el sur del país
Una de las historias más dolorosas fue la de Dolores Aracely Elvir Montoya (40), maestra de primaria originaria de Pespire, Choluteca. El sábado, en pleno día de elecciones, caminaba por la carretera que conecta Tegucigalpa con el sur cuando fue embestida por un vehículo cerca de la comunidad de Limones.
El conductor la llevó a una estación policial y luego fue remitida al Hospital Escuela, donde falleció horas después debido a las heridas.
Otras muertes durante la jornada electoral
La lista también incluye a Víctor Manuel Almendárez Castillo (20), encontrado sin vida en circunstancias violentas en la aldea Mateo, y a José Lizandro Pérez Colindres (79), quien murió por causas no establecidas en su vivienda en la colonia Altos de Santa Rosa.
Son historias distintas, en lugares diferentes y con circunstancias variadas, pero unidas por una misma fecha que debía ser únicamente democrática.
Una jornada cívica atravesada por el dolor
Aunque ninguna de las muertes ocurrió dentro de centros de votación, los hechos reflejaron la realidad paralela que vivió el país: mientras Honduras se concentraba en el voto, carreteras, barrios y comunidades enfrentaban momentos de duelo e incertidumbre.
La atención nacional estuvo puesta en el conteo de actas y en la expectativa electoral; sin embargo, para seis familias, el día terminó en silencio y ausencia.
Mientras el país votaba y esperaba resultados, otras historias se apagaban en distintos rincones de Honduras.