Luis Armando Ulloa Moncada, identificado por las autoridades como el violador serial de Tegucigalpa, recibió una nueva condena por el abuso sexual de una estudiante universitaria, con lo que acumula ya más de cuatro décadas de prisión.
El hecho por el que fue sentenciado ocurrió cuando Ulloa privó de libertad a la joven en un centro comercial, la sometió dentro de un vehículo turismo color oro —el mismo que usó en otros ataques— y posteriormente la abandonó en un sector alejado de la capital, siguiendo el patrón que sembró terror entre múltiples mujeres.
La Fiscalía Especial de Protección a la Mujer (FEP-MUJER) presentó pruebas técnicas y testimoniales que confirmaron su responsabilidad, dejando en evidencia su modus operandi: vigilar, retener, agredir y liberar a sus víctimas en zonas apartadas.
Aunque anteriormente ya había sido condenado por hechos similares, la Corte de Apelaciones ordenó repetir el juicio, lo que terminó reafirmando su culpabilidad y ampliando su condena.
Hasta la fecha, Ulloa suma tres condenas firmes que totalizan 35 años de cárcel. Con esta cuarta sentencia, el castigo supera los 40 años de encierro, lo que garantiza que no volverá a caminar libre por las calles de Tegucigalpa.
Este caso representa un precedente en la lucha contra la violencia sexual en Honduras. La contundencia de las pruebas y la perseverancia del Ministerio Público impidieron la impunidad, enviando un mensaje de justicia a favor de las mujeres hondureñas.