Tegucigalpa – Una serie de renuncias en posiciones clave del partido Libertad y Refundación (Libre) ha desatado una profunda crisis interna, que dirigentes opositores interpretan como el principio del fin del oficialismo.
El viernes 8 de agosto, Patricia Murillo, exdiputada y presidenta del Tribunal de Honor, renunció alegando falta de quórum que imposibilita el funcionamiento de dicho órgano. Posteriormente, el lunes 11, el vicecanciller Antonio García presentó su renuncia irrevocable por desacuerdos con las posturas internas impulsadas por los líderes del partido.
La oposición reaccionó con dureza. Kilvett Bertrand, figura del Partido Nacional, comentó que “el barco de Libre se hunde”, mientras que Rashid Mejía del Partido Liberal afirmó que el gobierno está “cayendo a pedazos”. Maribel Espinoza dijo que el partido parece estar retrocediendo y perdiendo aquello por lo que fue fundado: política con ética.
Al respecto, Rodolfo Pastor Fasquelle (expresidente del Tribunal de Honor) señaló que Libre ha perdido el rumbo, reduciéndose a enfocarse solo en lo electoral y abandonando su misión de refundación institucional.