Honduras no logró acceder a los fondos de la Cuenta del Milenio, quedando fuera de la lista de países beneficiarios para 2025 debido a su baja calificación en el indicador de control de la corrupción, uno de los criterios más cruciales en la evaluación.
El país obtuvo apenas un 15% en este indicador, cuando el mínimo necesario para aprobar es el 50%. Este desempeño negativo, Además del control de la corrupción, Honduras no cumplió con otros indicadores clave, como la calidad regulatoria (50%), acceso al crédito (37%), efectividad del gobierno (22%), estado de derecho (15%), libertad de información (50%), gasto en educación (46%), tasa de vacunación (30%) y finalización de la educación secundaria en niñas (27%).
Un desafío persistente
Honduras logró aprobar 12 de los 20 indicadores evaluados, entre ellos política fiscal, inflación, libertad comercial, salud infantil, libertades civiles, y derechos de acceso a la tierra. Sin embargo, el control de la corrupción sigue siendo el obstáculo principal para desbloquear los recursos de la iniciativa estadounidense.
Polémica y reacciones
Desde el gobierno de Xiomara Castro, se había anticipado que Honduras no lograría calificar. Marcio Sierra, representante del gobierno para la gestión de la Cuenta del Milenio, atribuyó los resultados negativos a la influencia de encuestas realizadas por la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ). Sin embargo, la organización desmintió cualquier relación con las evaluaciones de la MCC, argumentando que estas se basan en fuentes independientes y reconocidas internacionalmente.
«La evaluación utiliza 10 fuentes objetivas, ninguna relacionada con la ASJ», señaló la organización en un comunicado emitido en octubre.
La Cuenta del Milenio: un recurso esquivo
La Cuenta del Milenio, creada en 2004 por Estados Unidos, busca apoyar a países en desarrollo mediante la financiación de proyectos que mejoren la educación y la salud. Honduras solo fue beneficiaria en 2005, cuando recibió 215 millones de dólares que fueron utilizados para proyectos como el Canal Seco y el impulso agrícola.
Para volver a calificar, el país debe aprobar al menos 10 indicadores y, crucialmente, obtener una evaluación positiva en control de la corrupción, un desafío que persiste como el «talón de Aquiles» de cada administración.