TEGUCIGALPA – En un momento crítico para la democracia hondureña, Estados Unidos y la Organización de los Estados Americanos (OEA) han emitido pronunciamientos conjuntos exigiendo al Consejo Nacional Electoral (CNE) concluir el escrutinio sin más retrasos ni interferencias políticas.
Exigencia de celeridad y legalidad
Ambos organismos coinciden en que el conteo debe finalizar con estricto apego a la ley para disipar la incertidumbre que mantiene en vilo al país. Para analistas y exfuncionarios electorales, como Kelvin Aguirre, estos mensajes subrayan que permitir el cierre del proceso no es una opción política, sino una obligación democrática para respetar la voluntad popular.
Puntos clave de la presión internacional:
- Advertencia de Washington: El Departamento de Estado calificó la situación como “profundamente preocupante” y señaló que las acciones de ciertos partidos están obstaculizando el flujo normal del conteo.
- Plazos fatales: La OEA insta a que el escrutinio especial termine antes del 30 de diciembre, fecha límite legal para la declaratoria oficial.
- Consecuencias: Estados Unidos advirtió que cualquier intento de obstrucción podría acarrear consecuencias, enfatizando que «el pueblo hondureño ya esperó demasiado».
Un proceso en la recta final
Con más del 99 % de las actas escrutadas, expertos señalan que la demora ha dejado de ser técnica para convertirse en un foco de inestabilidad. La comunidad internacional demanda que la conclusión sea transparente y creíble para evitar que la prolongada espera erosione definitivamente la confianza ciudadana en el sistema electoral.