Un nuevo informe revela que la libertad de prensa en Centroamérica enfrenta una grave crisis, con Honduras como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo. Publicado por el Programa de Libertad de Expresión y Derecho a la Información (Proledi) de la Universidad de Costa Rica y la Fundación Heinrich Böll, el documento expone un panorama alarmante para los periodistas de la región.
En países como Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Honduras, informar se ha convertido en una actividad de alto riesgo. La presión no solo proviene del crimen organizado o grupos ilegales, sino también de los propios Estados, que deberían ser los garantes de la libertad de prensa. En lugar de protección, los periodistas enfrentan amenazas, persecuciones y un ambiente de creciente hostilidad.
Honduras: impunidad y censura
El caso hondureño es particularmente preocupante. Según el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh), el 88 % de los asesinatos de periodistas y trabajadores de medios desde 2001 siguen impunes, lo que crea un clima de miedo y facilita nuevas agresiones. El Comité por la Libre Expresión (C-Libre) advierte que en el país existe «violencia letal contra la prensa».
Además, la legislación hondureña contribuye a la criminalización del periodismo, con normas como el Código Penal y leyes contra ciberdelitos que limitan la libertad de expresión. A esto se suma la implementación recurrente de estados de excepción, actualmente vigentes en 126 de los 298 municipios del país, restringiendo aún más el acceso a la información y la movilidad de los comunicadores.
Temas prohibidos y violencia digital
Los periodistas que investigan corrupción, narcotráfico, crimen organizado o violaciones a los derechos humanos enfrentan los mayores riesgos. También son objeto de campañas de desprestigio y amenazas digitales que, en muchos casos, escalan a agresiones físicas.
Las mujeres periodistas son especialmente vulnerables, enfrentando acoso, despidos arbitrarios y violencia de género. Casos como el de Jennifer Ávila, directora de Contracorriente, ilustran cómo las voces críticas son silenciadas mediante ataques sistemáticos desde sectores políticos y económicos.
Una democracia en peligro
El informe concluye que los gobiernos de la región no solo han fallado en proteger la libertad de prensa, sino que se han convertido en sus principales agresores. Sin periodistas libres, la ciudadanía pierde el derecho a estar informada y a cuestionar el poder, debilitando así la democracia.
Centroamérica enfrenta un dilema: garantizar el derecho a informar o avanzar hacia el autoritarismo. La defensa del periodismo independiente es esencial para preservar la verdad y la libertad en la región.