El futuro de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) ha sido puesto en entredicho tras la propuesta del expresidente Donald Trump de fusionarla con el Departamento de Estado. Esta medida implicaría una reducción drástica de su presupuesto y personal, lo que podría afectar significativamente los programas humanitarios que la agencia lidera en diversas regiones del mundo.
Según informes de USAID continuaría operando como una agencia de ayuda, pero bajo una estructura más centralizada y con un enfoque alineado a los intereses políticos de la administración Trump. La decisión ha generado un intenso debate en Washington, con críticas tanto dentro como fuera del gobierno.
USAID: Pilar de la Ayuda Humanitaria Global
Creada en 1961 bajo el mandato del presidente John F. Kennedy, USAID ha sido durante décadas la principal agencia de asistencia exterior de Estados Unidos. Actualmente, emplea a más de 10,000 personas y opera en más de 60 países, financiando programas que van desde la lucha contra el hambre y la provisión de vacunas, hasta la asistencia en emergencias humanitarias y la prevención de pandemias.
El impacto de sus acciones es global: en 2023, el gobierno estadounidense destinó 68,000 millones de dólares a la ayuda internacional, de los cuales más de la mitad fueron gestionados por USAID. Gran parte de estos fondos se destinaron a regiones como África Subsahariana, Asia y Europa del Este, con un énfasis particular en la crisis humanitaria en Ucrania.
La Razón Detrás del Cierre: Visión de Trump y Musk
Desde su primer mandato, Trump ha expresado su desconfianza hacia el gasto en ayuda exterior, argumentando que no representa un beneficio tangible para los contribuyentes estadounidenses. Su postura ha sido respaldada por el empresario Elon Musk, quien ha sido un crítico abierto de USAID y ahora asesora a la Casa Blanca en la reducción del presupuesto federal.
Recientemente, la administración Trump firmó una orden ejecutiva que congeló el gasto en asistencia internacional por 90 días, paralizando múltiples proyectos en el extranjero. Esto incluyó la suspensión de programas médicos, infraestructura de agua potable y asistencia alimentaria, generando un fuerte impacto en las comunidades beneficiarias y en el sector humanitario.
Las tensiones entre USAID y la Casa Blanca se intensificaron aún más cuando miembros del equipo de Musk intentaron acceder a información financiera de la agencia, lo que llevó a la suspensión de dos altos funcionarios de seguridad. Ante la creciente disputa, el Secretario de Estado Marco Rubio asumió el control interino de la agencia, declarando que su gasto «debe estar alineado con el interés nacional».
¿Puede Trump Eliminar USAID?
Si bien la administración Trump puede ejercer un control significativo sobre USAID, su cierre definitivo requeriría la aprobación del Congreso. La agencia fue establecida a través de la Ley de Asistencia Exterior de 1961, lo que significa que su disolución necesitaría un cambio legislativo, un proceso que enfrentaría una fuerte oposición de sectores políticos y organizaciones internacionales.
Sin embargo, una alternativa que baraja la Casa Blanca es transformar USAID en una rama del Departamento de Estado, reduciendo su autonomía y alineando su financiamiento con la política exterior del gobierno. Este modelo ya ha sido implementado en otros países, como el Reino Unido, donde el Departamento de Desarrollo Internacional fue absorbido por el Ministerio de Asuntos Exteriores en 2020.
Impacto Global de la Posible Eliminación de USAID
La desaparición o reestructuración de USAID tendría consecuencias a nivel global. La agencia ha sido clave en iniciativas como el apoyo a víctimas de desastres naturales, la provisión de prótesis para soldados en Ucrania y la erradicación de enfermedades en África.
Además, EE.UU. es el mayor donante mundial en materia de desarrollo internacional. Si se recortaran drásticamente estos fondos, muchos programas vitales quedarían sin financiamiento, lo que afectaría a millones de personas en países vulnerables.
Con Trump decidido a reforzar su enfoque de «Estados Unidos Primero», el destino de USAID sigue siendo incierto. Sin embargo, cualquier intento de desmantelar la agencia enfrentará una férrea resistencia tanto en el Congreso como en la comunidad internacional, que observa con preocupación el posible fin de una de las instituciones humanitarias más influyentes del mundo.