En la reciente XVI Cumbre de los BRICS celebrada en Kazán, Rusia, las aspiraciones de Nicaragua y Venezuela de unirse al influyente bloque de mercados emergentes fueron truncadas tras el veto de Brasil. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, bloqueó la inclusión de ambos países, a pesar de los esfuerzos diplomáticos de sus representantes en la cumbre.
Según medios brasileños, Brasil mantuvo una postura firme en excluir a Nicaragua y Venezuela, alegando preocupaciones sobre legitimidad política y tensiones diplomáticas. El líder venezolano Nicolás Maduro asistió personalmente a la cumbre, impulsando la entrada de su país al grupo, mientras que la delegación nicaragüense fue liderada por el canciller Valdrack Jaentschke y Laureano Ortega Murillo, hijo del presidente Daniel Ortega.
Entre los países que lograron ser considerados para unirse a los BRICS están Cuba, Bolivia, Argelia, Tailandia, y Turquía, entre otros. La negativa a incluir a Nicaragua y Venezuela resalta los desafíos diplomáticos que ambos gobiernos enfrentan en el contexto internacional.
Tensión entre Brasil y Nicaragua
El veto de Brasil hacia Nicaragua se enmarca en una relación bilateral marcada por conflictos recientes. En agosto de 2024, Brasil expulsó a la embajadora nicaragüense en respuesta a la salida del embajador brasileño de Managua, ordenada por Ortega. La situación diplomática se agravó luego de que el embajador brasileño se negara a participar en eventos políticos vinculados a la revolución sandinista, generando fricciones entre ambos países.
El conflicto diplomático ha afectado las relaciones desde 2023, cuando Lula da Silva buscó mediar en la liberación del obispo nicaragüense Rolando Álvarez, quien estuvo detenido por más de 500 días. Álvarez fue finalmente enviado al Vaticano a inicios de 2024, pero el intento de mediación de Lula dejó la relación en un estado de tensión que aún persiste.
Venezuela busca legitimidad en el escenario internacional
Por su parte, Nicolás Maduro ha manifestado un fuerte interés en que Venezuela sea parte de los BRICS para consolidar su legitimidad en la arena internacional. Sin embargo, la negativa de Brasil se sustentó en la intención de evitar alinearse con denuncias de fraude en las elecciones presidenciales venezolanas de julio de 2024.
A pesar de esta decisión, el presidente ruso Vladímir Putin respaldó públicamente a Maduro, calificándolo de «legítimo» ganador en su intervención en la rueda de prensa de cierre de la cumbre.