Una jueza federal de Arizona detuvo temporalmente los esfuerzos del Gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, para deportar a un grupo de niños migrantes provenientes de Guatemala y Honduras. La decisión fue emitida este jueves por la jueza Rosemary Márquez, con sede en Tucson, y prorroga una orden previa tomada durante el fin de semana del Día del Trabajo.
Los niños, de entre 3 y 17 años, llegaron solos a Estados Unidos y actualmente residen en refugios y hogares de acogida en las áreas de Phoenix y Tucson, bajo la custodia de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados del Departamento de Salud y Servicios Humanos.
Abogados de los menores argumentan que sus clientes temen regresar a sus países de origen y que el Gobierno estadounidense no está cumpliendo con las leyes diseñadas para proteger a los niños migrantes. La demanda presentada en Arizona, que representa a 57 niños guatemaltecos y 12 hondureños, exige que se respete el derecho de los menores a presentar sus casos ante un juez de inmigración, a recibir asistencia legal y a ser colocados en el entorno menos restrictivo posible, en función de su interés superior.
La administración Trump, por su parte, sostiene que busca actuar en el mejor interés de los niños, reuniéndolos con sus familias en Guatemala y Honduras. Tras visitas de funcionarios guatemaltecos a los centros de detención, el Gobierno de Guatemala expresó su preocupación y afirmó que aceptaría a los menores que deseen regresar de manera voluntaria.
Demandas similares se han presentado en Illinois y Washington D.C., buscando impedir las expulsiones de niños migrantes.