En una operación marítima que ha intensificado aún más las tensiones geopolíticas en el Atlántico Norte, fuerzas de Estados Unidos abordaron y aseguraron este miércoles el petrolero Marinera, una embarcación de bandera rusa vinculada al comercio de crudo venezolano y que fue rastreada por más de dos semanas antes de ser capturada, informaron fuentes internacionales.
La intervención, llevada a cabo por la Guardia Costera de Estados Unidos y unidades militares, tuvo lugar en aguas internacionales cerca de Islandia. El buque, antes conocido como Bella-1 y sancionado por Washington por su presunta participación en actividades que violan sanciones, había evadido intentos anteriores de abordaje tras huir de un bloqueo marítimo estadounidense cerca de la costa venezolana.
Según informes oficiales, el Marinera cambió de nombre y figura ahora registrado bajo bandera rusa en un aparente intento de evadir sanciones y dificultar su detención. Las autoridades estadounidenses lo siguieron durante semanas a través del Atlántico, incluso después de que lograra eludir un bloqueo marítimo impuesto en el Caribe y de que rechazara intentos previos de abordaje.
La operación se desarrolló sin enfrentamientos directos y bajo una orden emitida por un tribunal federal de Estados Unidos, de acuerdo con declaraciones del Comando Europeo de las fuerzas estadounidenses. El control del buque se obtuvo mientras el petrolero navegaba rumbo al noreste del Atlántico, después de haber evadido interceptaciones previas.
La acción generó una fuerte reacción de Moscú. El Gobierno ruso ha calificado la interceptación como una “intercepción ilegal” y una violación del derecho internacional, citando la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 y reclamando que ningún Estado puede emplear la fuerza contra embarcaciones debidamente registradas bajo la jurisdicción de otros países en aguas internacionales. Además, Rusia ha exigido el trato “humano y digno” de la tripulación rusa del buque y su retorno seguro.
Fuentes internacionales también indicaron que, durante la persecución, se reportó la presencia de un submarino ruso y otras naves de apoyo, lo que elevó la tensión diplomática entre Washington y Moscú, aunque no llegaron a enfrentarse directamente en el área del abordaje.
La captura del Marinera se enmarca dentro de la campaña de Estados Unidos para hacer cumplir sanciones económicas y cortar las rutas de transporte de crudo venezolano que, según Washington, buscan eludir las restricciones impuestas a Caracas y sus aliados, en medio de una estrategia de presión política y económica en la región.