Emotiva despedida: religiosa desafía protocolo para orar junto al féretro del papa

Ciudad del Vaticano. En medio del solemne ambiente que se vive en la Basílica de San Pedro, donde se realizan las exequias de cuerpo presente del papa Francisco, una escena conmovedora captó la atención del mundo: una monja de 81 años rompió el protocolo del Vaticano para despedirse del pontífice con una oración cargada de emoción.

La protagonista fue la hermana Genevieve Jeanningros, quien se acercó al féretro del papa, algo reservado únicamente para cardenales y obispos. Vestida de azul y con una mochila al hombro, la religiosa esperó pacientemente su momento para rendir homenaje a quien fue su amigo personal.

El momento quedó registrado por las cámaras de Vatican News, mostrando a Jeanningros orando en silencio frente al ataúd de Jorge Mario Bergoglio, visiblemente conmovida. El protocolo siguió su curso, pero el gesto de la hermana no pasó desapercibido, generando reacciones de admiración y ternura en redes sociales y medios internacionales.

¿Quién es Genevieve Jeanningros?

Genevieve Jeanningros es miembro de las Pequeñas Hermanas de Jesús de Charles de Foucauld, una comunidad religiosa con presencia en el barrio romano de Ostia, dedicada al trabajo social con personas marginadas, incluyendo a la comunidad LGBT+, trabajadores nómadas y personas en situación de pobreza.

Amiga cercana del papa Francisco, Jeanningros fue recibida por el pontífice en agosto del año pasado, en una visita privada que reflejó el cariño y la confianza entre ambos. El papa la apodaba con ternura «enfant terrible», por su carácter fuerte y compromiso incansable con los más vulnerables.

Además, Jeanningros es sobrina de la monja francesa Leonie Duquet, desaparecida durante la última dictadura militar en Argentina, y ha sido activista activa en los juicios por los crímenes del Plan Cóndor, participando incluso como testigo en procesos en Italia.

El gesto de esta monja no solo rompió el protocolo; también rompió corazones al mostrar, una vez más, el lazo profundo que el papa Francisco construyó con las periferias y con quienes dedican su vida al servicio de los demás.