San Salvador, 9 de abril de 2025. El gobierno de El Salvador se ha consolidado como un socio estratégico de Estados Unidos en la lucha contra el crimen organizado y las pandillas internacionales, al convertirse en el principal destino para la repatriación de criminales de alta peligrosidad.
El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, confirmó que bajo un acuerdo bilateral firmado en febrero, el país gobernado por Nayib Bukele ha comenzado a recibir a miembros de estructuras criminales como el Tren de Aragua y la MS-13, deportados desde suelo estadounidense.
Durante una entrevista en el pódcast Triggered with Don Jr., Rubio elogió al presidente salvadoreño por su “compromiso firme en combatir la criminalidad” y destacó la capacidad del sistema penitenciario salvadoreño, especialmente el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), considerado la prisión más grande y segura de Latinoamérica.
“Bukele ha sido un aliado clave. Mientras otros países como Venezuela no aceptan a estos delincuentes, El Salvador ha mostrado firmeza y colaboración total”, dijo Rubio.
Según el funcionario, desde mediados de marzo más de 200 pandilleros, incluyendo figuras relevantes del Tren de Aragua, han sido deportados y recluidos en el CECOT. Este modelo de cooperación ha sido bien recibido por sectores de seguridad en EE. UU., principalmente por el bajo costo que implica su encarcelamiento en comparación con las prisiones estadounidenses.
¿Un modelo polémico?
Aunque el acuerdo ha sido aplaudido por autoridades de seguridad, también ha generado preocupación entre organizaciones de derechos humanos que cuestionan las condiciones dentro de las cárceles salvadoreñas y advierten sobre posibles abusos.
No obstante, Rubio defendió la política, asegurando que los deportados “representan una amenaza real y deben ser tratados con rigurosidad”, reiterando que el objetivo principal es reducir la expansión del crimen organizado en el hemisferio occidental.
Este nuevo enfoque marca un giro estratégico en la política exterior estadounidense, reforzando la cooperación con gobiernos latinoamericanos alineados con la lucha contra el crimen y el control migratorio.
“Queremos ser amigos de nuestros amigos, y eso incluye a El Salvador. Bukele ha demostrado que está del lado correcto”, concluyó Rubio.