En 1997, Colombia fue escenario de uno de los engaños más insólitos que capturaron la atención nacional e incluso internacional. Con apenas 16 años, Liliana Cáceres convenció a su novio, a su familia y a toda una comunidad de que estaba embarazada de nueve bebés, cuando en realidad todo se trataba de una elaborada farsa.
La adolescente fabricó una barriga falsa con trapos y telas, la cual acomodaba cuidadosamente cada día para simular el crecimiento de su supuesto embarazo. Llegaba a tardar hasta dos horas en ajustar las capas, mientras imitaba síntomas como vómitos, náuseas y antojos que había aprendido a reproducir tras escuchar a otras mujeres.
Un engaño motivado por el amor
La mentira surgió como una respuesta al dolor. Liliana confesó años después que inventó la gestación múltiple para retener a su novio Alejandro, quien la había traicionado con su mejor amiga.
“Me jugó sucio, y yo pensé que así él no me dejaría”, recordó.
Su actuación fue tan convincente que muchos la comparaban con un famoso caso de embarazo múltiple en Estados Unidos. Caminaba, hablaba y se comportaba como una embarazada real, logrando mantener la farsa por meses.
El derrumbe de la mentira
Sin embargo, la presión social y familiar comenzó a pesarle. Liliana evitaba hospitales y revisiones médicas por miedo a ser descubierta. Con el tiempo, la angustia se volvió insoportable. “Inclusive yo me quise quitar la vida porque veía a mi abuela, a mi papá y a mis familiares sufrir”, confesó.
Finalmente, la verdad salió a la luz cuando la obligaron a realizarse un examen de sangre y a asistir a una cita psicológica. Fue entonces cuando su secreto se derrumbó por completo.
De escándalo a leyenda popular
El episodio trascendió de tal manera que llegó a despertar la curiosidad del Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, quien quiso conocer a la joven al considerar su caso como una muestra del “realismo mágico” caribeño.
Con el paso de los años, la historia de la “barriga de trapo” se convirtió en parte del folclore popular, al punto de inspirar disfraces en el Carnaval de Barranquilla.
Liliana, sin embargo, no solo perdió credibilidad, sino también al hombre por quien había iniciado la mentira. Alejandro terminó casándose con la mujer que la había traicionado.
Una nueva vida en Cartagena
Tras el escándalo, Liliana se mudó a Cartagena, donde logró rehacer su vida. Allí formó una familia, tuvo cuatro hijos y escribió un libro relatando su experiencia. Actualmente trabaja como masajista y trenzadora en las playas, además de liderar una fundación que apoya a niñas y adolescentes en situación de embarazo.
“Yo sé lo que se siente tener miedo, por eso quiero apoyarlas”, expresó en una entrevista reciente.