Altos Costos y Fenómenos Climáticos Ponen en Riesgo el Futuro del Café Hondureño

La crisis climática y el aumento de plagas están poniendo en riesgo la estabilidad de la producción de café en Honduras, uno de los mayores productores mundiales de este grano. La sequía, las heladas y la irregularidad de las lluvias han favorecido la proliferación de plagas y enfermedades en los cultivos, lo que afecta gravemente la salud de las plantas y reduce la producción. Más de 100,000 pequeños productores del país enfrentan grandes dificultades para obtener precios justos por su café, mientras luchan por sobrevivir a los efectos del cambio climático.

Juan David Chávez, un caficultor en la aldea Florida, Marcala, en el departamento de La Paz, expresó su preocupación por las condiciones adversas que enfrenta la producción. «Estamos muy preocupados, yo soy uno de ellos», afirmó, mientras observa el estado de sus plantas de café. Las lluvias intensas y las bajas temperaturas, acompañadas de heladas, han causado el estrés de los cultivos, provocando la pérdida de hojas y reduciendo la producción del grano.

La actividad cafetalera en Honduras es fundamental para la economía del país, con 120,000 productores, el 90% de ellos pequeños, y la generación de un millón de empleos en las actividades de corte, beneficiado y transporte del café. Honduras ocupa el quinto lugar como productor mundial de café, con 475,000 toneladas métricas en 2024. Sin embargo, los altos costos de producción y los bajos precios de mercado afectan la rentabilidad de los caficultores, muchos de los cuales enfrentan pobreza, endeudamiento y hasta la necesidad de emigrar.

Según el Instituto Hondureño del Café (Ihcafe), el costo de producción de un quintal de café especial oscila entre 180 y 250 dólares, lo que ha aumentado debido a los altos precios de los fertilizantes y los efectos de la crisis climática. La proliferación de la roya, una enfermedad causada por el hongo «hemileia vastatrix», ha empeorado la situación de los productores. Este hongo afecta las hojas de las plantas y reduce tanto la calidad como la cantidad de la cosecha, dificultando aún más la lucha por obtener precios justos en el mercado.

Además de la roya, los cafetales están siendo atacados por el hongo «ojo de gallo», cuya propagación se ve favorecida por el aumento de la humedad en los cafetales debido a las lluvias. Chávez, quien antes producía más de 3,000 quintales de café, ha visto cómo su producción se desplomó a solo 12 sacos después de ser afectado por la roya.

Ante este panorama, muchos productores están adoptando prácticas agrícolas sostenibles. Chávez, por ejemplo, ha transformado su finca de un modelo convencional a uno orgánico, buscando mitigar los efectos del cambio climático y cuidar el medio ambiente. Sin embargo, la falta de acceso a financiamiento adecuado para implementar estas prácticas sigue siendo un obstáculo significativo.

A pesar de las adversidades, algunos productores como Yolanda Romero, una productora de café orgánico en Marcala, se muestran optimistas debido a los altos precios registrados en el mercado este año. Romero, quien también posee una tostaduría artesanal, expresó su satisfacción por los precios del café, que le permitirán «salir de las deudas» y, en el futuro, exportar su producto directamente al extranjero. Sin embargo, Romero también destacó la creciente escasez de mano de obra para la recolección, lo que ha obligado a muchos productores a contratar trabajadores de países vecinos como El Salvador, Guatemala y Nicaragua.

La crisis climática y la escasez de trabajadores siguen siendo los principales desafíos para los productores de café en Honduras, quienes esperan que los precios actuales se mantengan de forma sostenible. De ser así, podría garantizarse la viabilidad a largo plazo de la producción de café y se podría alcanzar un «precio justo» para los caficultores hondureños.