La lengua, una parte del cuerpo que suele pasar desapercibida en los hábitos diarios de cuidado personal, puede ofrecer importantes indicios sobre el estado general de la salud. Observar cambios en su color, textura o apariencia podría ayudar a identificar afecciones médicas antes de que aparezcan síntomas más graves, según advierte un informe publicado por The Telegraph.
En condiciones normales, la lengua presenta un tono rosado, una superficie húmeda y una textura ligeramente rugosa debido a las papilas gustativas. Alteraciones persistentes en estas características pueden estar relacionadas con problemas que van más allá de la salud bucal, incluyendo anemia, diabetes, deficiencias nutricionales, trastornos autoinmunes e incluso cáncer oral.
El microbioma oral y su relación con el organismo
La salud de la lengua está estrechamente vinculada al equilibrio del microbioma oral, un complejo ecosistema compuesto por más de 700 especies bacterianas y miles de millones de microorganismos. Cuando este equilibrio se altera y predominan bacterias dañinas, pueden aparecer caries, enfermedades de las encías, infecciones, úlceras y mal aliento.
Estudios científicos han relacionado un microbioma oral desequilibrado con más de 50 enfermedades sistémicas, entre ellas cardiopatías, diabetes, Alzheimer y cáncer colorrectal. Para la dentista funcional Victoria Sampson, “la boca no es una entidad aislada, sino la puerta de entrada al resto del cuerpo”, una visión que también coincide con la medicina tradicional china, que desde hace siglos utiliza la lengua como reflejo del estado interno del organismo.
Cambios en la lengua que pueden ser señales de alerta
- Lengua pálida y lisa: Puede ser indicio de anemia por deficiencia de hierro. Según el cirujano maxilofacial Mahesh Kumar, la pérdida de las papilas normales genera una superficie brillante y plana.
- Capa blanca persistente: Suele asociarse con candidiasis oral y puede estar relacionada con diabetes tipo 2 no diagnosticada o mal controlada, ya que el exceso de azúcar en la saliva favorece la proliferación del hongo Candida albicans.
- Lengua roja e inflamada: Puede reflejar una deficiencia de vitamina B12, causando una afección conocida como glositis atrófica. Este problema es más frecuente en personas veganas o con trastornos de absorción.
- Úlceras que no cicatrizan: Si persisten por más de tres semanas, podrían ser una señal de cáncer oral. En el Reino Unido, se registraron más de 10 mil casos en el último año, con un aumento significativo en la última década, y cerca de un tercio de los tumores se localizan en la lengua.
- Bultos o protuberancias: Pueden estar relacionados con infecciones de transmisión sexual, como la sífilis, y requieren evaluación médica.
- Otras alteraciones: Condiciones como la lengua geográfica o el liquen plano suelen ser benignas, aunque la sequedad extrema y las grietas pueden asociarse a xerostomía, enfermedades autoinmunes o efectos secundarios de tratamientos médicos.