Fama sin propuestas: exfutbolistas y políticos tradicionales quedan fuera de las elecciones

Las elecciones internas de 2025 en Honduras dejaron en evidencia que la popularidad no garantiza el éxito en la política. Varias figuras conocidas, incluyendo exdiputados, exfutbolistas y políticos tradicionales, no lograron el respaldo necesario para continuar en la contienda.

Políticos de Libre pierden el apoyo popular

En el Partido Libertad y Refundación (Libre), la derrota de varios exdiputados marcó un giro en las preferencias del electorado. Figuras como Wilfredo Sabio, Víctor Hugo Romero, Silvia Ayala, Mauricio Rivera, Román Morán, Obed López y Bartolo Fuentes no lograron la reelección, reflejando el desgaste de los rostros políticos tradicionales.

El Partido Liberal también sufre reveses

En el Partido Liberal, la situación fue similar. Personalidades como Carlos Costly, José Luis Moncada, Suyapa Figueroa, Mario Noé Villafranca, Edinora Brooks, Zoveida Andino, Denis Castro Bobadilla y Eduardo Martel quedaron fuera del proceso electoral.

Además, congresistas en funciones, como Katia Crivelli, José Edgardo Castro, Ernesto Lezama, Suyapa Figueroa y Beatriz Valle, tampoco consiguieron el respaldo necesario para continuar en sus cargos.

El declive del Partido Nacional

El Partido Nacional también vio cómo algunos de sus miembros no lograron mantenerse en la contienda. Leda Pagán y Hernán Guevara no obtuvieron los votos suficientes, lo que refleja la desconfianza de la ciudadanía hacia las figuras políticas tradicionales.

El intento fallido de los exfutbolistas en la política

Uno de los aspectos más llamativos de la jornada fue la participación de reconocidos exfutbolistas, como Óscar Coakley Salgado, Ramón «Primitivo» Maradiaga, Julio César «Rambo» de León, Carlo Costly y Emilio Izaguirre.

A pesar de su reconocimiento en el mundo deportivo, su incursión en la política no tuvo el impacto esperado. Analistas señalan que la falta de propuestas concretas y un discurso sólido jugaron en su contra, demostrando que la política requiere algo más que fama y popularidad para ganar elecciones.