Tegucigalpa, Honduras.– El Gobierno de Honduras expresó este lunes su solidaridad con el pueblo y las autoridades de Guatemala, al tiempo que condenó de forma enérgica la ola de violencia registrada en las últimas horas en ese país, que dejó como saldo la muerte de al menos ocho agentes de la Policía Nacional.
Mediante un mensaje difundido en sus redes oficiales, el Ejecutivo hondureño manifestó su respaldo a la nación vecina ante los graves acontecimientos. “Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo y el Gobierno de Guatemala ante los hechos de violencia ocurridos en las últimas horas”, señala el pronunciamiento.
Asimismo, Honduras rechazó categóricamente los ataques dirigidos contra las fuerzas del orden y reiteró su disposición de fortalecer la cooperación regional. “Condenamos los ataques contra las fuerzas del orden y reafirmamos nuestro compromiso con la cooperación regional para enfrentar al crimen organizado y salvaguardar la seguridad de nuestros pueblos”, agregó el comunicado.
Guatemala vivió el domingo una jornada marcada por la violencia, atribuida a presuntos grupos pandilleros, tras una serie de motines registrados en distintos centros penitenciarios, hechos que derivaron en la muerte de ocho policías en pocas horas.
Ante la gravedad de la situación, el presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo de León, decretó un estado de sitio por un período de 30 días, medida que permite detenciones sin orden judicial como parte de las acciones para restablecer el orden y la seguridad.
El mandatario explicó que los asesinatos de los agentes habrían sido una represalia luego de que las autoridades retomaran el control de tres cárceles, tras motines protagonizados por privados de libertad. La confrontación entre el Gobierno y las estructuras criminales se intensificó desde el segundo semestre de 2024, cuando se ordenó el traslado de líderes pandilleros a centros de máxima seguridad y la eliminación de privilegios en el sistema penitenciario.
Uno de los centros involucrados en los recientes disturbios es la prisión Renovación I, donde se reportaron tomas de rehenes, incluidos agentes penitenciarios, así como denuncias públicas de reclusos sobre las condiciones carcelarias y llamados a rebelarse contra el Estado guatemalteco.