Aunque la mayoría de los hondureños en edad productiva tiene empleo, la realidad económica de los hogares refleja una situación alarmante: los ingresos ya no alcanzan para sostener una vida digna. Así lo revelan los datos de la Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples (EPHPM) de julio de 2025.
Según el informe, Honduras cuenta con una población total de 10 millones de habitantes, de los cuales más de 4.07 millones están ocupados, lo que evidencia una alta participación laboral. Sin embargo, esta cifra no se traduce en bienestar para las familias.
Ingresos que se diluyen en el hogar
El ingreso promedio mensual de un asalariado en el país es de 10,465 lempiras, pero al distribuirse entre los miembros del hogar, el monto resulta insuficiente. El ingreso per cápita apenas alcanza los 4,864 lempiras mensuales, en hogares que albergan en promedio 3.6 personas.
Esta cantidad apenas permite cubrir gastos básicos como alimentación, transporte y servicios públicos. Cualquier imprevisto, como una enfermedad, gastos educativos o reparaciones urgentes, empuja a las familias al endeudamiento o a estrategias de supervivencia informal.
Salarios desiguales, precariedad constante
El estudio también revela marcadas desigualdades salariales según el tipo de empleo:
- Sector público: L 18,483 mensuales
- Sector privado: L 9,776
- Trabajo doméstico: L 5,509
- Aprendices: L 2,705
Estas diferencias evidencian un mercado laboral fragmentado, donde millones de trabajadores, pese a estar ocupados, apenas logran subsistir.
Hogares con jefatura femenina, los más afectados
La situación se agrava en los hogares liderados por mujeres. Mientras el ingreso per cápita promedio nacional es de L 4,864, en estos hogares desciende a L 4,650, frente a L 4,998 en los hogares encabezados por hombres.
Aunque la brecha pueda parecer reducida en cifras, en la práctica significa menos alimentos, menor acceso a salud y mayor presión económica diaria, especialmente en un contexto de incremento sostenido del costo de vida.
Trabajar ya no protege de la pobreza
Las cifras son contundentes: tener empleo ya no es garantía de estabilidad económica. Honduras enfrenta una realidad en la que millones de personas trabajan, pero viven al límite, sin capacidad de ahorro ni margen para enfrentar emergencias.
La ocupación crece, pero el progreso no acompaña. En 2025, el país no enfrenta únicamente un problema de generación de empleo, sino un grave problema de calidad de los ingresos.
El desafío nacional ya no es solo crear trabajo, sino garantizar que trabajar permita vivir con dignidad y no solo sobrevivir.