La Navidad llegó, pero para el sector transporte no significa alegría ni aumento de ingresos: significa más amenazas, más asaltos y la exigencia del temido “aguinaldo criminal”, una cuota adicional que las estructuras delictivas imponen cada diciembre para permitir que los buses sigan operando.
El incremento de extorsión en este mes vuelve a poner en alerta a miles de transportistas y pasajeros en las principales ciudades del país. Diciembre, que debería ser una temporada de ventas y celebraciones, se ha convertido en un periodo de alto riesgo.
Rutas bajo fuego: entre cinco y seis ataques por semana
Los asaltos en unidades del transporte son constantes y letales. “Cuando asaltan un bus, no asaltan a una persona; asaltan a veinte”, advierte el dirigente del rubro, Jorge Cálix.
Solo en una semana se registran de cinco a seis ataques, dejando expuestos a conductores y pasajeros, quienes aprenden a identificar el peligro por la hora, los puntos de la ruta o los rostros desconocidos que se suben sin anunciarse.
Muchos pasajeros prefieren no viajar, dejando asientos vacíos que son el reflejo del miedo que domina las calles.
El “aguinaldo criminal”: la cuota que sube en diciembre
Las estructuras extorsivas no solo mantienen el cobro habitual, sino que exigen un pago adicional en Navidad.
“En diciembre piden un aguinaldo. El sector transporte ya no aguanta. Si no lo hacemos, tirotean las unidades”, denunció Cálix.
Para los conductores, esta amenaza se convierte en una sentencia: o pagan, o arriesgan la vida y la de sus pasajeros.
Tasa de seguridad millonaria, resultados mínimos
En contraste con esta realidad, el sector transporte cuestiona el destino de los recursos estatales. Según dirigentes, el gobierno ha recaudado 16,900 millones de lempiras en tasa de seguridad, pero los resultados “no se ven”.
“El dinero no se refleja en operativos, ni en inteligencia, ni en investigaciones capaces de frenar la extorsión”, lamentan.
La percepción es clara: mientras la extorsión crece, la respuesta estatal sigue siendo insuficiente.
Clamor por operativos urgentes
Los transportistas exigen acciones inmediatas:
- Operativos móviles en rutas más peligrosas
- Inteligencia policial efectiva
- Presencia real del Estado, no solo después de una tragedia
Para quienes mueven a Honduras día a día, viajar se ha convertido en un acto de fe.
La Navidad no debería vivirse con miedo. Y el “aguinaldo criminal” no puede seguir dictando el precio de la vida en las calles hondureñas.