Aunque Honduras acumula más de diez años de crecimiento económico moderado, la pobreza continúa sin retroceder y mantiene al país como el más rezagado de Centroamérica, según un análisis reciente de la BBC.
Hoy, el 60% de los hogares vive en pobreza y cerca del 40% en extrema pobreza, cifras que reflejan un problema estructural que ha persistido sin importar el gobierno de turno. La debilidad institucional, la violencia, la corrupción y la fuerte dependencia de las remesas siguen siendo los principales factores que frenan el desarrollo.
La condena en Estados Unidos contra el expresidente Juan Orlando Hernández, por delitos relacionados con el narcotráfico, ha sido citada por organismos internacionales como un símbolo de esa fragilidad institucional que afecta la confianza en el país y limita la llegada de inversiones.
🇭🇳 Crisis acumuladas que no dan respiro
Para los expertos, Honduras es uno de los países más vulnerables de la región. Desastres naturales, sequías, fluctuaciones del petróleo y crisis internacionales impactan de inmediato la economía nacional.
Aunque hubo una leve recuperación tras la pandemia, los niveles de pobreza siguen siendo más altos que en 2019.
A esto se suma que las remesas representan casi el 25% del PIB, sosteniendo a millones de familias. Sin ese ingreso externo, el panorama sería aún más crítico.
Mientras tanto, la informalidad supera el 70%, lo que deja a la mayoría de los trabajadores sin seguridad social ni ingresos estables.
📉 Crecimiento sin bienestar
Pese a que Honduras creció en promedio un 3.6% en los últimos 15 años, ese avance no se ha traducido en mejores condiciones de vida. La baja inversión, el deterioro del sistema educativo y una productividad estancada impiden que el crecimiento económico genere empleos de calidad.
La corrupción, la inseguridad jurídica y la inestabilidad política continúan siendo los principales obstáculos para atraer capital que impulse el desarrollo.
Los analistas advierten que, si no se realizan cambios profundos en el modelo económico y en las instituciones, el país seguirá atrapado en el círculo de la pobreza, sin importar quién gane las elecciones.